Cuaresma / Lent
 

Formas de penitencia:

ayuno y abstinencia

La penitencia ayuda al cristiano a permanecer en el camino de Dios

La doctrina tradicional de la espiritualidad Cristiana que es un componente del arrepentimiento, de alejarse del pecado y volverse a Dios, incluye algunas formas de penitencia, sin las cuales al Cristiano le es difícil permanecer en el camino angosto y ser salvado ( Jer 18:11, 25:5; Ez 18:30, 33:11-15; Jl 2:12; Mt 3:2; Mt 4:17; He 2:38 ). Cristo mismo dijo que sus discípulos ayunarían una vez que El partiera ( Lc 5:35 ). La ley general de la penitencia, por ello, es parte de la ley de Dios para el hombre. La Iglesia por su parte ha especificado ciertas formas de penitencia, para asegurarse de que los Católicos hagan algo, como lo requiere la ley divina, y a la vez hacerle más fácil al Católico cumplir la obligación. El Código de Derecho Canónico de 1983 específica las obligaciones de los Católicos de Rito Latino ( Los Católicos de Rito Oriental tienen sus propias prácticas penitenciales como se especifica en el Código Canónico de las Iglesias Orientales ).

  • En la Iglesia universal, son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año y el tiempo de cuaresma (Canon 1250).
  • Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo(Canon 1251).
  • La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años. Cuiden sin embargo los pastores de almas y los padres de que también se formen en un auténtico espíritu de penitencia quienes, por no haber alcanzado la edad, no están obligados al ayuno o a la abstinencia(Canon 1252).
  • La Conferencia Episcopal puede determinar con más detalle el modo de observar el ayuno y la abstinencia, así como sustituirlos en todo o en parte por otras formas de penitencia, sobre todo por obras de caridad y prácticas de piedad(Canon 1253). La Iglesia tiene por lo tanto, dos formas oficiales de prácticas penitenciales, -el ayuno y la abstinencia-, tres si se incluye el ayuno Eucarístico de una hora antes de la Comunión. Abstinencia La ley de abstinencia exige a un Católico de 14 años de edad y hasta su muerte, a abstenerse de comer carne los Viernes en honor a la Pasión de Jesús el Viernes Santo. La carne es considerada carne y órganos de mamíferos y aves de corral. También se encuentran prohibidas las sopas y cremas de ellos. Peces de mar y de agua dulce, anfibios, reptiles y mariscos son permitidos, así como productos derivados de animales como margarina y gelatina sin sabor a carne. Los Viernes fuera de Cuaresma, algunas conferencias episcopales tienen permiso de la Santa Sede para que los Católicos en sus diócesis puedan sustituir esta penitencia por un acto de caridad o algún otro de su propia elección. Ellos deben llevar a cabo alguna práctica de caridad o penitencia en estos Viernes. Para la mayoría de las personas la práctica más sencilla para cumplir con constancia, sería la tradicional de abstenerse de comer carne todos los Viernes del año. En Cuaresma la abstinencia de comer carne los Viernes es obligatoria en todas partes. Ayuno La ley de ayuno requiere que el Católico desde los 18 hasta los 59 años reduzca la cantidad de comida usual. La Iglesia define esto como una comida más dos comidas pequeñas que sumadas no sobrepasen la comida principal en cantidad. Este ayuno es obligatorio el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. El ayuno se rompe si se come entre comidas o se toma algún líquido que es considerado comida ( batidos, pero no leche ). Bebidas alcohólicas no rompen el ayuno; pero parecieran contrarias al espíritu de hacer penitencia. Aquellos excluidos del ayuno y la abstinencia Aparte de los ya excluidos por su edad, aquellos que tienen problemas mentales, los enfermos, los frágiles, mujeres en estado o que alimentan a los bebés de acuerdo a la alimentación que necesitan para criar, obreros de acuerdo a su necesidad, invitados a comidas que no pueden excusarse sin ofender gravemente causando enemistad u otras situaciones morales o imposibilidad física de mantener el ayuno. Aparte de estos requisitos mínimos penitenciales, los Católicos son motivados a imponerse algunas penitencias personales a si mismos en ciertas oportunidades. Pueden ser modeladas basadas en la penitencia y el ayuno. Una persona puede por ejemplo, aumentar el número de días de la abstención. Algunas personas dejan completamente de comer carne por motivos religiosos ( en oposición de aquellos que lo hacen por razones de salud u otros ). Algunas ordenes religiosas nunca comen carne. Igualmente, uno pudiera hacer más ayuno que el requerido. La Iglesia primitiva practicaba el ayuno los Miércoles y Sábados. Este ayuno podía ser igual a la ley de la Iglesia (una comida más otras dos pequeñas) o aún más estricto, como pan y agua. Este ayuno libremente escogido puede consistir en abstenerse de algo que a uno le gusta- dulces, refrescos, cigarillo, ese cocktail antes de la cena etc. Esto se le deja a cada individuo. Una consideración final. Antes que nada estamos obligados a cumplir con nuestras obligaciones en la vida. Cualquier abstención que nos impida seriamente llevar adelante nuestro trabajo como estudiantes, empleados o parientes serían contrarias a la voluntad de Dios.
 

Cuaresma:

Oportunidad para librar la batalla espiritual y vencer al demonio

 El miércoles de ceniza comenzamos una de los tiempos con más prácticas del año litúrgico Católico.

La Cuaresma nos brinda la oportunidad de abrir nuestro programa de mantenimiento personal y observarnos profundamente mientras hacemos nuestro viaje hacia la vida eterna.

Cuaresma: batalla continúa contra el pecado

La vida espiritual no es una empresa fácil debido a nuestra naturaleza humana que se encuentra herida. Es verdad que el Bautismo lava nuestro pecado original, pero realmente no tenemos el control completo de nosotros mismos.

San Pablo lo describe esta continua batalla de manera brillante. El plantea esta lucha como un batalla interna (Romanos 7,14-25), un tesoro en una vasija de barro (2 Corintios 4,7-18), y un aguijón para la carne (2 Corintios 12,7-10)

 

Debido al pecado original, una fuerza interior nos llevara siempre hacia la dirección equivocada. Es necesario un continuo esfuerzo para controlar los movimientos internos de nuestro ego y permitir que la presencia de la gracia tome el control de nuestros pensamientos, deseos y acciones.

 

La batalla espiritual es como nadar en un río contra la corriente. Si nos continuamos bregando o nos agarramos de una roca, la corriente nos arrastrara en la dirección opuesta.

 

Cuaresma: tiempo de oportunidades

 

La Cuaresma nos presenta una excelente oportunidad de fortalecernos para que podamos seguir luchando contra la corriente.

Una Cuaresma fructífera requiere que desarrollemos un serio plan de acción. Nuestro programa debería consistir tanto en prácticas generales que la Iglesia Católica requiere de todos los fieles, y nuestro propio programa cuaresmal.

Como una práctica general de todos los Católicos, la Iglesia nos llama a ayunar el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. También nos llaman a abstenernos de carne el Miércoles de Ceniza y todos los viernes de Cuaresma.

Además del mandato de ayuno y abstinencia que la Iglesia nos dicta, deberíamos crear un programa personal de crecimiento espiritual.

Este es nuestro programa de mantenimiento. Siempre he recomendado que trabajemos en un aspecto negativo y otro positivo.

 

Los pequeños sacrificios

Por aspecto negativo, me refiero a que cada persona se comprometa a abandonar algo o una serie de cosas. Este sacrificio debería ser serio y demandante.

El auto control que ejercemos en abandonar algo placentero fortalece nuestra voluntad y domina la inclinación de nuestras pasiones.

Por aspecto positivo, me refiero a que cada uno de nosotros debería realizar un acto que normalmente no haríamos en nuestro día a día.

Atender Misa diariamente, visitar enfermos, dedicar tiempo de voluntariado en la parroquia o rezar el Rosario los domingos en la noche con toda la familia son actos positivos y virtudes que han ayudado a muchas personas a mejorar en su relación con Dios.

 

Beneficios de la penitencia

Las prácticas de penitencia de Cuaresma tienen grandes beneficios para nuestra vida espiritual.

Una Cuaresma bien vivida, es como la limpieza que hacemos cuando comienza el verano, la cual purifica toda la suciedad que se pueda haber acumulado en nuestras almas.

Un serio compromiso de penitencia también nos ayudara a vencer nuestras adicciones, obsesiones y comportamiento compulsivo. Una verdadera Cuaresma purificara nuestra alma y nos permitirá experimentar  una libertad interior más profunda.

A medida que se aproxima el inicio de otra Cuaresma, debemos examinar cuidadosamente nuestras vidas.

Usualmente nos enfocamos en examinar nuestros pecados, pero casi nunca consideramos nuestros pecados de omisión. ¿Honestamente consideramos las cosas que no hacemos?

Una forma de romper con el ciclo de la apatía es traer nuestra Cuaresma a una dimensión apostólica.

Esto puede lograrse haciendo dos firmes compromisos: Rezar el Rosario en una clínica de abortos de nuestra localidad o enfocarnos en esa persona que no asiste a la iglesia e invitarla a nuestra parroquia.

Todavía mas, tendría mucho poder si pudiésemos ofrecer nuestro ayuno, abstinencia, sacrificios Cuaresmales y nuestros Vía Crucis semanales al Señor para detener el aborto y llevar más almas de regreso a la Iglesia.

No esperes hasta el Miércoles de Ceniza para hacer tu programa de Cuaresma. Decide hoy lo que vas a ofrecer. Padres siéntense con sus hijos y asegúrense de que forman un plan de acción serio.

Tengan una reunión familiar y decidan juntos que esta será la mejor Cuaresma que hayan vivido. Reúnanse como familia todos los domingos a revisar su programa de Cuaresma. Rindan cuentas unos a otros.

Si hacen de esta su mejor cuaresma podrán ver una gran diferencia de aquí al Domingo de Pascua.

 
 

El ayuno y la abstinencia

El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día. La abstinencia consiste en no comer carne. Son días de abstinencia y ayuno el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

La abstinencia obliga a partir de los catorce años y el ayuno de los dieciocho hasta los cincuenta y nueve años de edad.

Con estos sacrificios, se trata de que todo nuestro ser (espíritu, alma y cuerpo) participe en un acto donde reconozca la necesidad de hacer obras con las que reparemos el daño ocasionado con nuestros pecados y para el bien de la Iglesia.

El ayuno y la abstinencia se pueden cambiar por otro sacrificio, dependiendo de lo que dicten las Conferencias Episcopales de cada país, pues ellas son las que tienen autoridad para determinar las diversas formas de penitencia cristiana.

¿Por qué el Ayuno?

Es necesario dar una respuesta profunda a esta pregunta, para que quede clara la relación entre el ayuno y la conversión, esto es, la transformación espiritual que acerca del hombre a Dios.

El abstenerse de la comida y la bebida tienen como fin introducir en la existencia del hombre no sólo el equilibrio necesario, sino también el desprendimiento de lo que se podría definir como “actitud consumística”.

Tal actitud ha venido a ser en nuestro tiempo una de las características de Ia civilización occidental. El hombre, orientado hacia los bienes materiales, muy frecuentemente abusa de ellos. La civilización se mide entonces según Ia cantidad y Ia calidad de las cosas que están en condiciones de proveer al hombre y no se mide con el metro adecuado al hombre.

Esta civilización de consumo suministra los bienes materiales no sólo para que sirvan al hombre en orden a desarrollar las actividades creativas y útiles, sino cada vez más para satisfacer los sentidos, Ia excitación que se deriva de ellos, el placer, una multiplicación de sensaciones cada vez mayor.

El hombre de hoy debe abstenerse de muchos medios de consumo, de estímulos, de satisfacción de los sentidos: ayunar significa abstenerse de algo. El hombre es él mismo sólo cuando logra decirse a sí mismo: No.

No es la renuncia por la renuncia: sino para el mejor y más equilibrado desarrollo de sí mismo, para vivir mejor los valores superiores, para el dominio de sí mismo

 

Todos los Viernes de Cuaresma habrá Via Crucis después de la misa.

El primer Viernes de mes el Santísimo será expuesto después del Via Crucis hasta la media noche.

 

MARZO 15: 8:00pm – Reflexión de Cuaresma.

 

jueves, marzo 22 y Viernes, marzo 23:

Confesiones de 8pm a 10pm.
 
El jueves y el Viernes si hay Hora Santa de 6pm a 7pm, pero no habrán confesiones.
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El comienzo de la Cuaresma

Miércoles de Ceniza Hoy empezamos la Cuaresma a través de la imposición de las cenizas, un símbolo que es muy conocido para todos. La ceniza no es un símbolo de muerte que indica que ya no hay vida ni posibilidad de que la haya. Nosotros la vamos a imponer sobre nuestras cabezas pero no con un sentido negativo u oscuro de la vida, pues el cristiano debe ver su vida positivamente. La ceniza se convierte para nosotros al mismo tiempo en un motivo de esperanza y superación. La Cuaresma es un camino, y las cenizas sobre nuestras cabezas son el inicio de ese camino. El momento en el cual cada uno de nosotros empieza a entrar en su corazón y comienza a caminar hacia la Pascua, el encuentro pleno con Cristo. Jesucristo nos habla en el Evangelio de algunas actitudes que podemos tener ante la vida y ante las cosas que hacemos. Cristo nos habla de cómo, cuando oramos, hacemos limosna, hacemos el bien o ayudamos a los demás, podríamos estar buscándonos a nosotros mismos, cuando lo que tendríamos que hacer es no buscarnos a nosotros mismos ni buscar lo que los hombres digan, sino entrar en nuestro interior: “Y allá tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.” Es Dios en nuestro corazón quien nos va a recompensar; no son los hombres, ni sus juicios, ni sus opiniones, ni lo que puedan o dejen de pensar respecto a nosotros; es Nuestro Padre que ve en lo secreto quien nos va a recompensar. Que difícil es esto para nosotros que vivimos en una sociedad en la cual la apariencia es lo que cuenta y la fama es lo que vale. Cristo, cuando nosotros nos imponemos la ceniza en la cabeza nos dice: “Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres; de lo contrario no tendrán recompensa con su Padre Celestial”. ¿Qué recompensa busco yo en la vida? La Cuaresma es una pregunta que entra en nuestro corazón para cuestionarnos precisamente esto: ¿Estoy buscando a Dios, buscando la gloria humana, estoy buscando la comprensión de los demás? ¿A quién estoy buscando? La señal de penitencia que es la ceniza en la cabeza, se convierte para nosotros en una pregunta: ¿A quién estamos buscando? Una pregunta que tenemos que atrevernos a hacer en este camino que son los días de preparación para la Pascua; la ceniza cae sobre nuestras cabezas, pero ¿cae sobre nuestro corazón? Esta pregunta se convierte en un impulso, en un dinamismo, en un empuje para que nuestra vida se atreva a encontrarse a sí misma y empiece a dar valor a lo que vale, dar peso a lo que tiene. Este es el tiempo, el momento de la salvación, nos decía San Pablo. Hoy empieza un período que termina en la Pascua: La Cuaresma, el día de salvación, el día en el cual nosotros vamos a buscar dentro de nuestro corazón y a preguntarnos ¿a quién estamos buscando? Y la ceniza nos dice: quita todo y quédate con lo que vale, con lo fundamental; quédate con lo único que llena la vida de sentido. Tu Padre que ve en lo secreto, sólo Él te va a recompensar. La Cuaresma es un camino que todo hombre y toda mujer tenemos que recorrer, no lo podemos eludir y de una forma u otra lo tenemos que caminar. Tenemos que aprender a entrar en nuestro corazón, purificarlo y cuestionarnos sobre a quién estamos buscando. Este es le sentido de la ceniza en la cabeza; no es un rito mágico, una costumbre o una tradición. ¿De qué nos serviría manchar nuestra frente de negro si nuestro corazón no se preguntara si realmente a quien estamos buscando es a Dios? Si busco a Dios, esta Cuaresma es el momento para caminar, para buscarlo, para encontrarlo y purificar nuestro corazón. El camino de Cuaresma va a ser purificar el corazón, quitar de él todo lo que nos aparta de Dios, todo aquello que nos hace más incomprensivos con los demás, quitar todos nuestros miedos y todas las raíces que nos impiden apegarnos a Dios y que nos hacen apegarnos a nosotros mismos. ¿Estamos dispuestos a purificar y cuestionar nuestro corazón? ¿Estamos dispuestos a encontrarnos con Nuestro Padre en nuestro interior? Este es el significado del rito que vamos hacer dentro de unos momentos: purificar el corazón, dar valor a lo que vale y entrar dentro de nosotros mismos. Si así lo hacemos, entonces la Cuaresma que empezaremos hoy de una forma solemne, tan solemne como es el hecho de que hoy guardamos ayuno y abstinencia (para que el hambre física nos recuerde la importancia del hambre de Dios), se convertirá verdaderamente en un camino hacia Dios. Este ha de ser el dinamismo que nos haga caminar durante la Cuaresma: hacer de las mortificaciones propias de la Cuaresma como son lo ayunos, las vigilias y demás sacrificios que podamos hacer, un recuerdo de lo que tiene que tener la persona humana, no es simplemente un hambre física sino el hambre de Dios en nuestros corazones, la sed de la vida de Dios que tiene que haber en nuestra alma, la búsqueda de Dios que tiene haber en cada instante de nuestra alma. Que éste sea el fin de nuestro camino: tener hambre de Dios, buscarlo en lo profundo de nosotros mismos con gran sencillez. Y que al mismo tiempo, esa búsqueda y esa interiorización, se conviertan en una purificación de nuestra vida, de nuestro criterio y de nuestros comportamientos así como en un sano cuestionamiento de nuestra existencia. Permitamos que la Cuaresma entre en nuestra vida, que la ceniza llegue a nuestro corazón y que la penitencia transforme nuestras almas en almas auténticamente dispuestas a encontrarse con el Señor.

 

¿Por qué la Semana Santa cambia de fecha cada año?

 

El Año litúrgico no se ciñe estrictamente al año calendario, sino que varía de acuerdo con el ciclo lunar. Cuenta la historia, que la noche en la que el pueblo judío salió de Egipto, había luna llena y eso les permitió prescindir de las lámparas para que no les descubrieran los soldados del faraón. Los judíos celebran este acontecimiento cada año en la pascua judía o “Pesaj”, que siempre concuerda con una noche de luna llena, en recuerdo de los israelitas que huyeron de Egipto pasando por el Mar Rojo. Podemos estar seguros, por lo tanto, de que el primer Jueves Santo de la historia, cuando Jesús celebraba la Pascua judía con su discípulos, era una noche de luna llena. Por eso, la Iglesia fija el Jueves Santo en la luna llena que se presenta entre el mes de marzo y abril y tomando esta fecha como centro del Año litúrgico, las demás fechas se mueven en relación a esta y hay algunas fiestas que varían de fecha una o dos semanas.

Las fiestas que cambian año con año, son:

· Miércoles de Ceniza · Semana Santa · La Ascensión del Señor · Pentecostés · Fiesta de Cristo Rey

También hay fiestas litúrgicas que nunca cambian de fecha, como por ejemplo: · Navidad · Epifanía · Candelaria · Fiesta de San Pedro y San Pablo · La Asunción de la Virgen · Fiesta de todos los santos Para conocer más, consulta:

Tabla de celebraciones móviles del Año Litúrgico.

No dejes de aprovechar el material que tenemos en nuestro Especial de Cuaresma

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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8 puntos que deberías conocer sobre el Miércoles de Ceniza

El miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, y es el tiempo de preparación a la Pascua. es decir, los 40 días que preceden a la Semana Santa. Nos recuerda a todos los cristianos que esta vida es tan sólo una preparación para lo que nos ha prometido el Señor en la vida eterna.

En este tiempo nos reconocemos pequeños, pecadores y con necesidad de perdón de Dios, sabiendo que del polvo venimos y que al polvo vamos

1.- ¿Qué es el Miércoles de Ceniza?

El Miércoles de Ceniza es una llamada a la Conversión. Siempre cae el día miércoles. Nos recuerda una antigua tradición del pueblo Hebreo, que cuando se sabían en pecado o cuando se querían preparar par una fiesta importante en la que debían estar purificados, se cubrían de cenizas y vestían con un saco de tela áspera.

2.- ¿De dónde provienen las cenizas?

Las cenizas se obtienen al quemar las palmas que se bendijeron el anterior Domingo de Ramos. Algunas familias tienen la tradición de guardar los ramos del año pasado y llevarlos a la parroquia días antes de esta celebración

3.-¿Cuál es su significado?

Las cenizas nos recuerdan :

El origen del hombre: “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gen 2,7). El fin del hombre: “hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gn 3,19). En el libro de Job (Jb 42,6) las cenizas simbolizan dolor y penitencia. Dice Abrahán: “Aunque soy polvo y ceniza, me atrevo a hablar a mi Señor” (Gn 18,27).

Las cenizas nos recuerdan que somos mortales, que fuimos creados del polvo y a él volveremos, por lo cual, debemos aspirar a vivir la resurrección del Señor, como un signo de victoria sobre el mal, el cual no tendría mejor señal para nosotros que la cruz de Cristo (Col 2, 14-15)

La costumbre de imponer la ceniza se practica en la Iglesia desde sus orígenes. En la tradición judía, el símbolo de rociarse la cabeza con cenizas manifestaba el arrepentimiento y la voluntad de convertirse.

4.- ¿Sólo los católicos pueden recibir las cenizas?

De ninguna manera, el tiempo de cuaresma es un llamado a la conversión y es una invitación a todos los fieles y a los no creyentes a acercarse y cambiar su vida. No hace falta ser católico para que te impongan la ceniza, es un día de acogida para todos. Sea creyente o no pueden acercarse a recibirlas.

5.- ¿Cómo se imparten las cenizas?

La bendición e imposición de la ceniza tiene lugar en la misa, después de la homilía. En circunstancias especiales, por ejemplo, cuando no hay sacerdote, se puede hacer sin misa, pero siempre dentro de una celebración de la Palabra. También depende de las culturas de los pueblos, por ejemplo en algunos paises las cenizas se imponen en forma de polvo más hacia el cabello que en la frente, mientras que en otros, se mezclan con un agua bendita hasta formar un pasta y se marca la cruz en la frente.

Las cenizas son impuestas en la frente del fiel, haciendo la señal de la cruz con ellas mientras el ministro dice cualquiera de las dos frases Bíblicas siguientes:

  • “Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás”, o
  • “Conviértete y cree en el Evangelio”.

6.- ¿Con las cenizas se me perdonan mis pecados?

No. Con la imposición de las cenizas no se le perdonan los pecados, sólo en el Sacramento de la reconciliación (confesión) el sacerdote puede perdonar pecados en nombre del Señor. Las cenizas, aunque son un sacramental, “no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia los sacramentales preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella” (Catecismo 1670)

7.- ¿Pueden un laico imponer las cenizas?

Si, los laicos previamente designados de forma pública por el sacerdote podrán imponer las cenizas (las cuales deben haber sido previamente bendecidas por el párroco, el laico NO puede hacer la bendición). Se permite debido a la gran concentración de población en las ciudades, y ante la dificultad de que el sacerdote atienda directamente a todas las celebraciones de la imposición de la ceniza, ha ido dando lugar a la necesidad de que los párrocos designen algunos laicos, para cooperar dirigiendo celebraciones de la Palabra para la imposición de la ceniza, fuera de la Liturgia de la Eucaristía en la que el párroco bendice la ceniza, o de las celebraciones de la Palabra presididas por un presbítero o un diácono.

8.- ¿El ayuno y la abstinencia son obligatorios?

El ayuno es completamente obligatorio. Consiste en hacer solo una comida al día o privarte de algo ese día a lo que realmente estés muy apegado. (Para profundizar más acerca del tema del Ayuno puedes consultar nuestra publicación “Qué es el ayuno y 6 pasos para practicarlo“)

La abstinencia de comer carne para este día es obligatorio a partir de los 14 años de edad.

(Canon 1251): “Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el Miercoles de Ceniza y el Viernes Santo”

El miércoles de ceniza es una oportunidad para renovar nuestro deseo de revisar nuestro comportamiento, y prepararnos para recibir a Cristo Resucitado. Nuevamente se nos brinda la oportunidad de caminar hacia el perdón y el arrepentimiento sincero, donde nos revisamos interiormente. El signo de las cenizas refleja nuestro deseo externo de querer crecer en el amor de Jesús.

Recomendamos:

¿Sabes qué es la Ascesis o Penitencia?: La Penitencia es el arte de quitar todo lo que estorba en el hombre a fin de hacer visible esa santidad ya contenida en el hombre desde el bautismo

Camino para el arrepentimiento: Tres viajes con la imaginación que dan muy buen resultado

¿Que gracia nos trae el sacramento de la Penitencia o Confesión?: El sacramento de la penitencia nos aumenta o nos devuelve la gracia santificante siempre y cuando no pongamos obstáculo

Miércoles de Ceniza: Ver el Miércoles de ceniza como un signo positivo, un renovar y recorrer junto a Jesús el camino, hasta llegar a la Pascua de Resurrección

En la frente… una cruz de ceniza bendecida: Pero los que están en la fila de la ceniza… ¡ni una mirada, ni un saludo, ni una reverencia a Dios que está escondido en el Sagrario!

Fundamentos bíblicos del ayuno: El vacío físico que se experimenta en el ayuno nos ayuda a darnos cuenta de nuestro vacío interior.

 

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Actividades de Cuaresma y Semana Santa 2018

 

ACTIVIDADES DE CUARESMA Y HORARIO DE SEMANA SANTA 2018

LENT ACTIVITIES & HOLY WEEK SCHEDULE

 

CONFESIONES/CONFESSIONS

8PM-10PM

MARZO/MARCH 21-MIERCOLES/WEDNESDAY

MARZO/MARCH 22- JUEVES/THURSDAY

MARZO/MARCH 23 – VIERNES/FRIDAY

VIA CRUCIS TODOS LOS VIERNES DE CUARESMA

 

HORARIO DE SEMANA SANTA-HOLY WEEK SCHEDULE

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DOMINGO DE RAMOS/PALM SUNDAY

MARZO 24 (VIGILIA) 6PM – ESPAÑOL

MARZO 25/MARCH 25- HORARIO NORMAL DE DOMINGO

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MARZO/MARCH 29 -8:00PM

JUEVES SANTO- MISA DE LA CENA DEL SEÑOR-LAVATORIO DE LOS PIES

THURSDAY OF THE LORD’S SUPPER

(BILINGUE/BILINGUAL)

ADORACION DEL SANTISIMO SACRAMENTO-TODA LA NOCHE

ADORATION OF THE BLESSED SACRAMENT – ALL NIGTH

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MARZO/MARCH 30

VIERNES SANTO/GOOD FRIDAY

9:00AM- LAUDES –DIACONO JORGE PRIETO (ESPAÑOL)

10:00AM – CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA (ESPAÑOL)

3:00PM –SERMON DE LAS 7 PALABRAS-P.RAUL PEREZ (ESPAÑOL)

5:00PM- VIA CRUCIS – CCD STUDENTS –(BILINGUE/BILINGUAL)

8:00PM –CELEBRACION DE LA PASION DEL SEÑOR

FRIDAY OF THE PASSION OF THE LORD

(BILINGUE/BILINGUAL)

*

MARZO/MARCH 31

10:00PM

VIGILIA PASCUAL/EASTER VIGIL(BILINGUE-BILINGUAL)

*

ABRIL/APRIL -1ST

DOMINGO DE RESURRECCION/EASTER SUNDAY

HORARIO NORMAL DE DOMINGO/REGULAR SUNDAY SCHEDULE

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Fast & Abstinence

Ash Wednesday and Good Friday are obligatory days of fasting and abstinence for Catholics. In addition, Fridays during Lent are obligatory days of abstinence.  For members of the Catholic Church, the norms on fasting are obligatory from age 18 until age 59. When fasting, a person is permitted to eat one full meal, as well as two smaller meals that together are not equal to a full meal. The norms concerning abstinence from meat are binding upon members of the Latin Catholic Church from age 14 onwards.

 

Ayuno y Abstinencia

Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son días obligatorios de ayuno y abstinencia para los católicos. Además, los viernes durante la Cuaresma son días de abstinencia obligatorios. Para los miembros de la Iglesia católica latina, las normas sobre el ayuno es obligatorio desde los 18 años hasta 59. Cuando se ayuna, a la persona se le permite comer una comida completa, así como dos comidas más pequeñas que en conjunto no son iguales a una comida completa. Las normas relativas a la abstinencia de carne son vinculantes para los miembros de la Iglesia Católica de América a partir de los 14 años.

 

 

Eventos durante Semana Santa

No Habrá Reunión de Grupos o Ministerios Durante la Semana Santa

Horario de las celebraciones de Semana Santa.

 

Marzo 29: Jueves Santo: 8:00pm:

Misa de la Cena del Señor y Lavatorio de los pies. (Bilingüe) Adoración del Santísimo después de la misa hasta las 5:00am.

 

Viernes Santo: 9:00am –

Laudes –Diácono Jorge Prieto

                          10:00am- Rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia.

                        3:00pm- Sermón de las 7 Palabras (español) P. Raul Perez.

                        5:00pm- Via Crucis (bilingüe) – CCD

                           8:00pm- Celebración de la Pasión del Señor. (bilingüe)

 

Sábado Santo: 9:00am-

A los pies de María- D. Jorge Prieto.

                       10:00pm – Vigilia Pascual (bilingüe)
 

Domingo de Resurrección:

Horario normal de Domingo.

 

 

Dulce remedio: Oración, limosna y ayuno

Texto completo del Mensaje de Cuaresma 2018

(6 feb 2018).- “Dios siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo”.

El Papa exhorta a “emprender con celo el camino de la Cuaresma” con el “dulce remedio” que propone la Iglesia: oración, limosna y ayuno.

«Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría»: Este versículo (24,12) del Evangelio de San Mateo propone el Papa Francisco como tema del mensaje de Cuaresma de 2018, escrito el Día de Todos los Santos y presentado esta mañana, 6 de febrero de 2018, en el Vaticano por el Cardenal Peter Turkson.

En primer lugar, indica Francisco: El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que “nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos”, para buscar finalmente el consuelo en Dios.

El ejercicio de la limosna “nos libera de la avidez” y nos ayuda a “descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío” –describe Francisco–. “El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer”.

Este año además, el Santo Padre anima a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor», celebrada en años anteriores, principalmente con el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018, tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo. En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.

Publicamos a continuación el texto del Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2018, cuyo tema es: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12).

Mensaje del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas:

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión», que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida.

Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12).

Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio.

Los falsos profetas

Escuchemos este pasaje y preguntémonos: ¿qué formas asumen los falsos profetas?

Son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.

Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

Un corazón frío

Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo; su morada es el hielo del amor extinguido. Preguntémonos entonces: ¿cómo se enfría en nosotros la caridad? ¿Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros?

Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, «raíz de todos los males» (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. Todo esto se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras «certezas»: el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas.

También la creación es un testigo silencioso de este enfriamiento de la caridad: la tierra está envenenada a causa de los desechos arrojados por negligencia e interés; los mares, también contaminados, tienen que recubrir por desgracia los restos de tantos náufragos de las migraciones forzadas; los cielos —que en el designio de Dios cantan su gloria— se ven surcados por máquinas que hacen llover instrumentos de muerte.

El amor se enfría también en nuestras comunidades: en la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium traté de describir las señales más evidentes de esta falta de amor. Estas son: la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente, disminuyendo de este modo el entusiasmo misionero.

¿Qué podemos hacer?

Si vemos dentro de nosotros y a nuestro alrededor los signos que antes he descrito, la Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno.

El hecho de dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos, para buscar finalmente el consuelo en Dios. Él es nuestro Padre y desea para nosotros la vida.

El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: «Os conviene» (2 Co 8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina Providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la Providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad?

El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer. Por una parte, nos permite experimentar lo que sienten aquellos que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre; por otra, expresa la condición de nuestro espíritu, hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios. El ayuno nos despierta, nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo, inflama nuestra voluntad de obedecer a Dios, que es el único que sacia nuestra hambre.

Querría que mi voz traspasara las fronteras de la Iglesia Católica, para que llegara a todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, dispuestos a escuchar a Dios. Si se sienten afligidos como nosotros, porque en el mundo se extiende la iniquidad, si les preocupa la frialdad que paraliza el corazón y las obras, si ven que se debilita el sentido de una misma humanidad, únanse a nosotros para invocar juntos a Dios, para ayunar juntos y entregar juntos lo que podamos como ayuda para nuestros hermanos.

El fuego de la Pascua

Invito especialmente a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo.

Una ocasión propicia será la iniciativa «24 horas para el Señor», que este año nos invita nuevamente a celebrar el Sacramento de la Reconciliación en un contexto de adoración eucarística. En el 2018 tendrá lugar el viernes 9 y el sábado 10 de marzo, inspirándose en las palabras del Salmo 130,4: «De ti procede el perdón». En cada diócesis, al menos una iglesia permanecerá abierta durante 24 horas seguidas, para permitir la oración de adoración y la confesión sacramental.

En la noche de Pascua reviviremos el sugestivo rito de encender el cirio pascual: la luz que proviene del «fuego nuevo» poco a poco disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. «Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu», para que todos podamos vivir la misma experiencia de los discípulos de Emaús: después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan eucarístico nuestro corazón volverá a arder de fe, esperanza y caridad.

Los bendigo de todo corazón y rezo por ustedes. No se olviden de rezar por mí.

FRANCISCO

Are You Missing Out on the Real Benefits of Lenten Fasts and Sacrifices?
Lent is upon us and Catholics around the world are embracing various forms of fasting and abstinence in preparation for the holiest week of the year. But why do we fast? How does saying no to food or other bodily pleasures actually increase our love for God?
Christian fasting is not rooted in suspicion towards or rejection of the physical world, the human body, or the pleasures of food. Precisely the opposite. Only those who know how to fast properly know how to feast. We fast, first of all, the Catechism says, to “prepare us for the liturgical feasts” (CCC 2043).

Fasting allows us to feel our hunger. And feeling our physical hunger can, if we allow it, lead us to feel our spiritual hunger – our hunger for God. Think of the woman at the well: she came there physically thirsty and left with the promise of “living water.”