Special Prayer / Oraciones Especiales
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¿Cómo motivar a niños a rezar el Rosario?

  A lo largo de los años he intentado animar a mis hijos a rezar el Rosario con una mezcla de éxitos y fracasos, y por tanto admiro a las madres que me dicen que rezan el Rosario todas las noches en familia y también la labor de la Armada Blanca. Uno podría pensar que quizá es demasiado pedir a niños pequeños rezar el Rosario todos los días, pero eso es precisamente lo que hizo la Santísima Virgen María cuando se apareció a tres pastorcillos en Fátima. Cuando empezaron sus apariciones el 13 de mayo de 1917, Lucía tenía 10 años, Francisco 8 años, y Jacinta solo 7 años y no se pasaban todo el día en la iglesia. ¿Qué estrategias usó nuestra Sra. de Fátima para lograr que esos tres niños rezaran el Rosario cada día con devoción?   1) Dar ejemplo de cómo rezar, hasta antes de mencionar el Rosario. Antes de las apariciones de la Virgen, Dios mandó al Ángel de Portugal para decirles a los niños: “¡Orad conmigo!”. Les dio ejemplo y les enseñó simples oraciones, asegurándoles: “Los Corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras súplicas”. Cuando les encontró no rezando al aparecerse a ellos la segunda vez, les exhortó: “¿Qué estáis haciendo? ¡Rezad! ¡Rezad mucho!” y les reveló: “Los corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia”. En su 3ª. aparición, les demuestra la Presencia del Señor en el Santísimo Sacramento, postrándose ante Él. Ya les demuestra la necesidad de la oración y la actitud que deberían de tener, como podemos hacer los padres con nuestros hijos desde su infancia.   2) Insistir amablemente. En cada una de sus seis apariciones en Fátima, la Santísima Virgen María repite su petición de que los pastorcillos recen el Rosario todos los días y que continúen a hacerlo. Si la Virgen María no se contentó con decirlo una vez, no deberíamos de desanimarnos si hemos de insistir con cariño una y otra vez para que nuestros hijos tomen la costumbre de rezar el Rosario todos los días.   3) Demostrar que nos importa. La Virgen se mostró a veces triste, apelando a la compasión de los pastorcillos. Explica Lucía: “Delante de la palma de la mano derecha de nuestra Señora estaba un corazón rodeado de espinas que parecían clavarse en él. Entendimos que era el Corazón Inmaculado de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, y que quería reparación.” (2ª. Aparición Virgen) Añade también que en su última aparición a los pastorcillos, la Ssma. Virgen María “tomando aspecto más triste dijo: -‘Que no se ofenda más a Dios Nuestro Señor, que ya es muy ofendido.” Si de verdad nos importa la oración, los niños se darán cuenta de ello.   4) Recordarles la necesidad de reparación para evitar el infierno. A veces podríamos pensar que hablar sobre el infierno y sobre los pecados podría asustar demasiado a los niños, pero la Santísima Virgen María no se anduvo con rodeos y hasta les mostró una visión del infierno en su tercera aparición, pidiéndoles: “Cuando recéis el rosario, decid después de cada misterio: ‘Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas’”. En su cuarta aparición insistió: “Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique y rece por ellas”. Si la más tierna de las Madres no les evitó a los pastorcillos pensar en el infierno, tampoco deberíamos de tener miedo de hacerlo con nuestros hijos, por su bien.   5) Recordarles que el esfuerzo será premiado. La Virgen motivó a los pastorcillos también revelándoles lo que podrían obtener rezando el Rosario. En su primera aparición dijo que Francisco iría al Cielo, “pero tiene que rezar antes muchos rosarios” y les animó a todos: “Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”. Dio el mismo fin en su tercera aparición, añadiendo además que se rezara para impedir mayores castigos. En sus cuartas y quintas apariciones prometió hasta la cura física de algunos enfermos. Les alentó con recompensa inmediata, apareciéndose su segunda y tercera vez tras el rezo del Rosario. Para que no se desanimaran, les aseguró: “Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará” (3ª. Aparición). La Iglesia Católica anima de la misma forma a los fieles, concediendo indulgencia plenaria al rezo del Rosario en la iglesia o en familia, según el “Manual de Indulgencias de la Penitenciaría Apostólica” (1986) bajo las condiciones usuales indicadas en las “Normas sobre las indulgencias” [Si no se cumplen las condiciones, la indulgencia es parcial]: “1. Basta el rezo de sólo una tercera parte del rosario: pero las cinco decenas deben rezarse seguidas. 2. A la oración vocal hay que añadir la piadosa meditación de los misterios. 3. En el rezo público, los misterios deben enriquecerse de acuerdo con la costumbre admitida en cada lugar; en el rezo privado, basta con que el fiel cristiano junte a la oración vocal la meditación de los misterios. (48)” De esta forma concreta los fieles están asegurados de que sus oraciones hacen una gran diferencia a sí mismos o a las almas en el Purgatorio (a quienes se les puede aplicar las indulgencias obtenidas). El mismo Señor concedió a la Iglesia por medio de sus apóstoles este poder como administradora de gracia: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos” (Juan 20, 23). Confiemos, pues, en los consejos de la Virgen María de rezar el Rosario todos los días y también en el poder de su intercesión ante el Señor.     ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

El Santo Padre invita pedir a la Virgen y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia

  El Papa Francisco invita a todos los fieles del mundo a rezar diariamente el Santo Rosario, durante todo el mes mariano de octubre y a unirse así en comunión y penitencia. De acuerdo con un comunicado del Vaticano, el objetivo de este llamado es unirnos como pueblo de Dios para pedir a la Santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del diablo, que siempre pretende separarnos de Dios y entre nosotros. El Santo Padre pide a los fieles que recen para que la Santa Madre de Dios ponga a la Iglesia bajo su manto protector, para defenderla “de los ataques del maligno, el gran acusador, y hacerla, al mismo tiempo, cada vez más consciente de las culpas, de los errores y de los abusos cometidos en el presente y en el pasado”. Para terminar el rezo del Rosario, el Papa Francisco recomienda la antigua invocación Sub Tuum Praesidium (Bajo Tu Protección), y con la oración a San Miguel Arcángel escrita por León XIII:   Sub Tuum Praesidium Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!     Oración a San Miguel Arcángel San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.   ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

10 consejos prácticos para rezar el Rosario todos los días

  Próximos a la celebración de la Virgen del Santo Rosario este viernes 7 de octubre, se presenta la oportunidad de redescubrir esta oración, que no solo muestra los misterios de la vida de Jesús y de la Virgen María, sino que fortalece la vida cristiana y concede gracias especiales que la misma Madre de Dios prometió a la humanidad. Aquí 10 consejos prácticos para rezar el Rosario todos los días, tomados del libro “El Rosario: Teología de rodillas”, del  sacerdote, escritor y funcionario de la Secretaría de Estado del Vaticano, Mons. Florian Kolfhaus:  
  1. Tener el Rosario en el bolsillo
Todo católico debe tener siempre un Rosario en su bolsillo. Existe el denario con sólo diez cuentas y que puede transportarse fácilmente. Siempre que busques un pañuelo o una llave antes de salir, recuerda también llevar el Rosario de Jesús y María.  
  1. Aprovechar el tiempo libre también para rezar
En la vida cotidiana siempre hay un “tiempo libre” que podremos aprovechar para rezar el Rosario: cuando esperamos la consulta médica, un bus, una llamada importante, entre otros. Y si por alguna razón una persona no desea mostrarse en una “sala de espera” como católico practicante, también puede utilizar sus manos: tenemos diez dedos, para contar con ellos los Avemarías.  
  1. Rezar mientras se realizan quehaceres y deporte
Muchas actividades no requieren pensar mucho, porque las hacemos mecánicamente. Cuando se pica la cebolla, se tiende la ropa o se lava el auto también se puede rezar el Rosario. Así como cuando las personas que se aman piensan en el otro sin importar la actividad que realicen, el Rosario ayuda a permanecer en sintonía con el corazón de Jesús y María. Esto también funciona para muchos deportes: correr, andar en bicicleta o nadar son actividades en las que se puede rezar el Rosario al ritmo de la propia respiración (ya sea de forma interna o en voz alta si estás solo en un campo abierto).  
  1. Las imágenes y la música también pueden ayudar
El Rosario es una oración contemplativa. Más importante que las palabras que usemos, es la predisposición de nuestro corazón para contemplar cada uno de los misterios. Para este propósito se puede buscar en Internet 5 imágenes que nos ayuden a contemplar cada pasaje de la vida Cristo y María. Por otro lado, la música también puede ser útil si se ejecuta en un segundo plano para encontrar paz.  
  1. Canalizar nuestras distracciones para rezar
Es difícil una oración en la que no surjan distracciones. Una y otra vez los pensamientos vienen a nuestra mente: la lista de compras, el cumpleaños de un amigo, una enfermedad o una preocupación. Si luchamos contra ella en la oración, a menudo es peor. Es mejor reunir estas “distracciones” y rezar un Avemaría por las personas, por los amigos y familiares, por uno mismo y los problemas. De este modo la oración se hace sincera y personal.  
  1. Rezar por el otro mientras nos desplazamos
En el camino al trabajo o a la escuela, ya sea en auto o en bus, en tren o caminando, es posible rezar el Rosario sin bajar la cabeza y cerrar los ojos. Rezar mientras nos desplazamos significa dedicar los Avemarías a las personas con las que hemos establecido contacto o visto durante el día; también por las empresas e instituciones que están en mi camino. Por ejemplo, si veo a un doctor en mi camino puedo rezar por las personas que atenderán sus enfermedades con él.  
  1. Orar de rodillas o peregrinando
El Rosario puede rezarse siempre y en todo lugar. A veces, cuando se reza de rodillas o se peregrina se puede llegar a sentir un “desafío físico”. Sin embargo esto no se trata de “torturarse” o aguantar el mayor tiempo posible, sino de tener en cuenta que tenemos un cuerpo y alma para adorar a Dios. Por lo tanto, el rosario es también una oración de peregrinación.  
  1. Conectar cada misterio con una intención
No siempre se tiene que rezar el Rosario de corrido. A menudo puede ser útil conectar cada misterio con una preocupación particular: mi madre, un amigo, el Papa, los cristianos perseguidos. Cuanto más específico sea, mejor. La alabanza y dar gracias a Dios no deben tampoco estar ausentes.  
  1. Rezarlo en momentos de sequía espiritual
Nosotros los cristianos no somos “yoguis” que debemos cumplir con prácticas ascéticas para “vaciar” nuestra mente. Si bien nuestra relación con Dios está por encima de cualquier actividad, hay también momentos de sequía y aflicción en los que no se puede orar. En estos momentos difíciles, tenemos que recogernos con el Rosario y simplemente recitar las oraciones. Esto no es una charla pagana, sino que aquella pequeña chispa de buena voluntad que ofrecemos a Dios, puede fomentar que el Espíritu Santo avive la llama de nuestro espíritu. En tiempos difíciles, incluso puede ser suficiente sostener el Rosario sin pronunciar una palabra. Este estado desdichado ante Dios y su madre se convierte en una buena oración y ciertamente no permanece sin respuesta.  
  1. Caer dormido rezando el Rosario
El Rosario no debe estar solo es nuestro bolsillos, sino en cada mesita de noche. Cuando se intenta conciliar el sueño también se pueden rezar los Avemarías y es mejor que contar ovejas. En ocasiones solo las personas mayores y enfermas se “aferran” al Rosario por la noche debido a las promesas de seguridad, fortaleza y consuelo. Sin embargo, también en los buenos tiempos se debe recurrir a esta oración y pedir especialmente por aquellos que sufren.   ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

¿Cómo debemos rezar el Padrenuestro en la Santa Misa?

  Cada que vez que voy a Misa, hay un gesto de nosotros los fieles que me parece significativo, el rezo del Padrenuestro, ese momento en el que elevamos nuestras manos o tomamos las de los demás. Un acto que cuando es acompañado por la música se vuelve emotivo dentro de la celebración de la cual todos participamos. Todo esto yo lo veía y lo hacía con mucha normalidad desde muy pequeño. Hasta que un día participando de la oración dentro de la Misa escuché cómo un amigo reprendió a otro diciéndole: “No me tomes de la mano, eso no se debe hacer, es anti litúrgico”. Inmediatamente al oírlo comencé a ver si alguien más dentro de la celebración hacia lo contrario a los demás, por lo que pregunté ¿quién estaba en lo correcto? Después de unos días, decidí dedicarme a resolver esta interrogante y conocer la verdad. La celebración de la Santa Misa es un rito que está perfectamente regulado. Cada movimiento, gesto y palabra tiene un sentido y un significado ya establecidos. Todo esto, se encuentra dentro de la Instrucción General del Misal Romano que, en otras palabras, es el instructivo que dice cómo y de qué manera debe llevarse a cabo la celebración. Dentro de este ordenamiento litúrgico, en la parte que se refiere a la oración del Señor, en su punto 152 dice: “Terminada Plegaria Eucarística, el sacerdote con las manos juntas, dice la monición antes de la Oración del Señor; luego, con las manos extendidas, dice la Oración del Señor juntamente con el pueblo”. Por lo que podemos ver que expresamente no hay nada que indique que los fieles deban elevar o tomarse de las manos. Por tanto, si bien el hacerlo no está prohibido, éste no corresponde a la Liturgia ya establecida. Por lo que, el Padrenuestro, debe ser rezado por todos los que participan de la Misa, incluido el sacerdote, y sólo él debe elevar las manos al momento de esta oración. Los fieles no debemos imitar los gestos ni repetir las palabras que sólo el sacerdote puede y debe hacer. Entonces pudiéramos pensar qué tiene de malo si es un signo de comunión entre todos.  Pero la realidad es que los católicos nos unimos en la Comunión, no cuando nos tomamos de las manos, sino cuando recibimos el Cuerpo de Cristo. El estar en comunión con los demás no se refleja con tomarnos de la mano al rezar el Padrenuestro, sino en el cuidado de nuestra gracia al confesarnos continuamente, y así, prepararnos para recibir la Comunión. Participar de la Eucaristía es la mejor muestra de nuestra unidad y comunión como católicos.   Fuente: Catholic.net   ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

El bendecir los alimentos en público

  “Nuestro comportamiento será el terreno de prueba de nuestras más profundas convicciones. Esta firmeza en la Fe es a menudo un excelente testimonio para las creencias de un Cristiano. En algunos casos puede llevar a las personas a empezar su regreso a la Casa del Padre” (Francis Fernandez; En Conversación con Dios). Hace algunas semanas almorcé con uno de mis nuevos clientes, una ejecutiva de recursos humanos, con bastante antigüedad en una empresa con base en Atlanta. Nuestra sociedad de trabajo ha estado muy centrada en los negocios desde el principio y yo quería forjar una conexión personal más fuerte, la cual ya disfruto con la mayoría de mis otros clientes. Platicamos un poco acerca de algunos asuntos hasta que llegó nuestra comida. Yo dije que iba a bendecir nuestros alimentos y que era bienvenida si quería unirse. Mientras hice la Señal de la Cruz y empecé a orar, me di cuenta de que ella también hizo la Señal de la Cruz. Sonreí para mis adentros y dije una oración en silencio por la oportunidad que se me daba. Entre bocados de ensalada le pregunté a que Parroquia asistía, me lanzó una mirada divertida antes de decirme el nombre y después agregó “esa es una larga historia”. Le dije que me encantaría escucharla y durante la siguiente media hora hablamos acerca de su trayecto por la fe, de cuánto amaba su parroquia, de su devoción a la Madre Bendita y su vida de oración. De esta forma, el incómodo intercambio centrado en negocios del principio se había tornado en una amigable conversación acerca de nuestra Fe Católica compartida. Definitivamente logré mi meta de tener una conexión personal más fuerte. Mientras nos preparábamos para marcharnos, me compartió que nunca hablaba de su Fe en encuentros de negocios y que realmente disfrutó nuestra conversación. Luego cuando nos marchábamos del restaurante, conjeturamos acerca de por qué los Católicos no discutimos acerca de la Fe tan abiertamente como lo hacen Nuestros Hermanos Separados (Protestantes). Yo sugerí que podría ser miedo de persecución o falta de confianza para defender las enseñanzas de la Iglesia. Ella sugirió que todo se reducía simplemente a coraje. Le pedí que me explicara y su respuesta fue, “Cuando hiciste la Señal de la Cruz en un restaurante lleno de personas y dijiste la bendición para que todos escucharan, me di cuenta de que yo nunca lo hago. Mi miedo de decir una simple bendición es un claro recordatorio para mí de que no tengo el coraje para compartir mi Fe más allá de mi zona de confort. Estoy agradecida porque tú no le temes a eso y también por esta maravillosa conversación”. Cuando manejaba de vuelta a mi oficina reflexioné acerca de otras incontables comidas de negocios durante los últimos años, las cuales se habían tornado en discusiones de Fe, tal vez por el simple acto de hacer la Señal de la Cruz y bendecir la comida. Yo no se si veo esto tan valiente como seguir la llamada de Cristo y las enseñanzas de nuestra Iglesia. Definitivamente es alimento para el pensamiento y merecedor de una cuidadosa reflexión. ¿Que sucedería si cada uno de los que leemos esto hacemos un simple compromiso para hacer la Señal de la Cruz y decir una bendición en cada comida de ahora en adelante, sin que nos importe quién nos acompaña? ¿Cuántas increíbles discusiones de Fe sucederían como resultado de este simple y público acto de fe? Yo fácilmente podría discutir la contra parte y compartir los posibles resultados negativos, pero ¿Podemos vivir como Católicos creyentes si estamos paralizados por el miedo? Yo creo que la respuesta está en las palabras de Jesús: “A cada uno que me reconozca delante de los otros Yo lo reconoceré delante de mi Padre Celestial. Pero a cualquiera que me niegue delante de los otros, Yo lo negaré delante de mi Padre Celestial” (Mateo 10:32-33).
  Este artículo fue publicado originalmente en: Integrated Catholic Life
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¿En qué debería centrar mi atención cuando rezo el Rosario?

  Tu atención debe estar centrada en Dios. Te invito a repasar lo que dice el Catecismo al hablar de la oración vocal (n. 2700): Por medio de su Palabra, Dios habla al hombre. Por medio de palabras, mentales o vocales, nuestra oración toma cuerpo. Pero lo más importante es la presencia del corazón ante Aquel a quien hablamos en la oración: «Que nuestra oración se oiga no depende de la cantidad de palabras, sino del fervor de nuestras almas». Si tu corazón de alguna manera está enfocado o se siente atraído hacia Dios, estás caminando en la dirección correcta. Para ser más específico, en cuanto al Rosario te recomiendo leer la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae del Papa Juan Pablo II en la que entre otras cosas escribió: «María propone continuamente a los creyentes los “misterios” de su Hijo, con el deseo que sean contemplados, para que puedan derramar todas su fuerza salvadora. Cuando recita el Rosario, la comunidad cristiana está en sintonía con el recuerdo y con la mirada de María». Por eso, cuando rezamos el Rosario, lo rezamos con María y a través de los ojos de María, centrando nuestra atención, al igual que ella, en Jesús mismo Nuestra primera tarea al rezar el Rosario es unirnos a María en cada escena (misterio) que se presenta. Al hacerlo, le pedimos su ayuda y sus oraciones mientras contemplamos a Cristo. Para traer esta realidad más cerca de nuestro corazón, podemos imaginarnos que estamos de pie al lado de María. Los dos miramos a Cristo en su agonía en el huerto. Le susurramos a nuestra Madre que ruegue por nosotros mientras consideramos lo que Cristo sufre. Le repetimos nuestra petición mientras los dos continuamos penetrando más profundamente el misterio.   Principios para mantener la paz Sin importar dónde nos encontremos después de nuestro esfuerzo inicial por centrar nuestra oración en Cristo, hay varios principios que pueden ayudarnos a mantener la paz cuando nos distraemos:
  • Las distracciones son normales: Nuestro trabajo consiste en rechazar la distracción de manera apacible, ejercitando nuestra voluntad, y regresar nuestra atención a Dios. Si pasamos todo nuestro tiempo de oración volviéndonos hacia Él, la hemos hecho bien.
  • Cristo es la clave: Cada vez que nuestros corazones se sientan atraídos hacia Cristo, debemos procurar dejarnos atraer. Algunas veces, debemos seguir esta atracción hasta la contemplación silenciosa en la que dejamos de lado la oración vocal o discursiva para simplemente contemplarlo a Él. Si no estamos obligados por algún compromiso religioso a rezar oraciones de alguna forma específica, tenemos la libertad de dejar estas oraciones formales, una vez que ellas nos han llevado a la verdadera razón y al más alto objetivo de nuestro esfuerzo en la oración: adorarlo a Él.
Al final, lo importante es que tu alma descanse en Él y en la obra que Él realiza en ti. Sí, debes esforzarte en aumentar tu devoción y atención a Él en la oración. Sin embargo, cuando nuestros corazones fervientes se topan con la frustración, es buena señal que el enfoque en nuestra oración está mal encaminado.  
 
 
 
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Oración al Espíritu Santo por los Sacerdotes

  Ven Espíritu Santo, llena el corazón de Tú sacerdote,___________, enciende en él el fuego de Tú amor con un fuego que enciende, que arda y que queme, hasta consumirlo al grado de que ya no quede nada de su viejo ser. Para que Tú puedas vivir, sentir, amar, moverte, y actuar por medio de él sin que nada Te estorbe. Revive en él Tus frutos y Tus dones que han sellado su alma tres veces: en su bautismo, en su confirmación y en su ordenación sacerdotal. Hazlo sentir cual es el fruto y el don que Tu más deseas que se manifiesten en su persona y que sean el sello de su sacerdocio. ¡Hazlo santo ya! Tu Iglesia necesita con urgencia sacerdotes santos, pero ellos sólo lo podrán lograr con Tu ayuda y Tu gracia. Yo sólo puedo pedirte por medio de mis pobres oraciones, pero Tú, Dulce Huésped del Alma, el Amor mismo puedes hacer que él logre todos Tus propósitos. Los propósitos que Tu has tenido para él desde que lo escogiste para sacerdote desde toda la eternidad. Te pido que mires su disposición de servirte con sus manos de barro, las cuales Tu puedes transformar en las Tuyas. Ya sabes que yo especialmente pido para él, Tu paz, Tu amor, Tu pureza y Tu alegría, y sobre todo que nada ni nadie jamás pueda perturbarlo. No permitas que ninguna alma se pierda de las que Tú le has encomendado y que el un día junto con todas ellas pueda tener la dicha de alabarte por toda la eternidad en el cielo. Así sea.   ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Tus oraciones tienen un valor infinito

Así puedes sumarte a la campaña mundial de oración por Nicaragua

  La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) lanzó una campaña mundial de oración por Nicaragua, a la que las personas pueden sumarte a través de internet. En su sitio web, ACN indicó que Nicaragua “está viviendo su crisis más sangrienta desde los años 80”. En los últimos tres meses, las manifestaciones ciudadanas de crítica contra el gobierno del presidente Daniel Ortega han sido reprimidas con violencia. Se estima en cerca de 300 los muertos en este periodo. Grupos paramilitares han atacado a la sociedad e incluso a obispos y sacerdotes en Nicaragua. El 15 de julio, paramilitares atacaron a balazos un vehículo en el que viajaba el Obispo de Estelí, Mons. Abelardo Mata, cuando regresaba de celebrar una Misa.   El obispo sobrevivió tras resguardarse en una casa cercana junto al conductor. ACN recordó que el Gobierno nicaragüense “ha pedido a la Iglesia que sea mediadora. La Iglesia se ha vuelto la institución más creíble para el pueblo nicaragüense, mientras el Gobierno ha desatado una guerra mediática para atacar, calumniar y amenazar de muerte a sacerdotes y obispos”. “El Papa Francisco nos pide oración ‘por el amado pueblo de Nicaragua’ y manifiesta su deseo de unirse a ‘los esfuerzos de los obispos en su rol de mediación para el diálogo, en el camino a la democracia’”. “Nos sentimos especialmente orgullosos de la Iglesia en Nicaragua y queremos seguir apoyándola, como llevamos haciendo desde hace años”, señaló la fundación pontificia. “Tus oraciones tienen un valor infinito”, aseguró ACN; al tiempo invitó a “contribuir y mostrar tu apoyo encendiendo simbólicamente una vela para unirte a esta campaña de oración”.   ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

¿Por qué orar?

Sólo del encuentro diario con Dios, el creyente puede hallar la fuerza para vivir y aprender a amar a los demás. “Si tuviera que desearte el don más bello, si quisiera pedirlo para ti a Dios, no dudaría en pedirle el don de la oración.” Orando se vive. Orando se ama. Orando se alaba. Como la planta que no hace brotar su fruto si no es alcanzada por los rayos del sol, así el corazón humano no se entreabre a la vida verdadera y plena si no es tocado por el amor. Y es que, quien ora vive, en el tiempo y en la eternidad. Me preguntas: ¿por qué orar? Te respondo: para vivir. De aquí nace la exigencia de indicar el camino para una oración hecha de cotidianeidad: fija tú mismo un tiempo para dar cada día al Señor, de intimidad: recógete en silencio, lleva a Dios tu corazón y de confidencia: no tengas miedo de decirle todo. Así, cuando vayas a orar con el corazón en alboroto, si perseveras, te darás cuenta de que después de haber orado largamente tus interrogantes se habrán disuelto como nieve al sol. Un efecto que muchos buscan por otras vías, a menudo bajo la insignia de la ausencia de obstáculos y empeño. La paz que nace de la oración, en cambio, es distinta: «Que sepas, que no faltarán las dificultades. Llegará la hora de la “noche oscura”, en la que todo te parecerá árido y hasta absurdo en las cosas de Dios: no temas. Es esa hora en la que para luchar está Dios mismo contigo». Pero los momentos oscuros no negarán los frutos de una oración vivida en el corazón: «Un don particular que la fidelidad en la oración te dará es el amor a los demás», y es que «la oración es la escuela del amor».
 
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 Envio de nuestra Parroquia.
Para servir a los enfermos.
 
 

Let us pray to the Lord

For all those affected by the school shooting in Parkland: all those who died, those who were injured, and those who mourn, let us pray to the Lord.

For the grace to turn to God, giver of life and source of truth, let us pray to the Lord:

For the grace to be living signs of God’s healing and consolation, let us pray to the Lord:

For the grace to turn human hearts away from violence and retribution, let us pray to the Lord:

 
 
 

Oremos al Señor.

Por todas las personas afectadas por el ataque a la escuela de Parkland; por quienes murieron, por los heridos y por los que sufren la pérdida de un ser querido, oremos al Señor.

Por la gracia para regresar a Dios, dador de la vida y origen de la verdad, oremos al Señor.

Por la gracia de ser signos vivos del consuelo y sanación de Dios, oremos al Señor.

Por la gracia de alejar el corazón humano de la violencia y la venganza, oremos al Señor