San Jose
 
 

 

CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ

Las Maravillas de Nuestro Padre Espiritual

“Quisiera invitarles a formar parte del primer movimiento mundial de consagración a San José. Esto es algo que nunca se ha hecho en los 2,000 años de cristianismo. Ahora es el tiempo de San José”
“La devoción a San José es una de las gracias más importantes que Dios puede dar a un alma, porque equivale a revelar todo el tesoro de las gracias de nuestro Señor. Cuando Dios desea elevar un alma a mayores alturas, la une a San José incrementado su amor por el buen santo.”

www.popmiami.net/san-jose

 

 

Oración de consagración a San José

 

Señor Jesús, venimos a solicitar la ayuda y la protección de San José, para confiar su solicitud paternal sobre nuestra Iglesia, sus sacerdotes, sus diáconos, sus consagrados, todas las familias y todos sus miembros.

 

San José, casto esposo de la Virgen María, ayuda a las parejas a reencontrar el fervor de su primer amor y la gracia del sacramento con el que se donaron mutuamente. Asístelos para superar los conflictos, ábrelos al perdón recíproco.

 

Confiamos a tu paternal solicitud a las parejas estériles. Protege a los prometidos en su deseo de darse uno al otro, en el respeto de cada uno y en toda libertad. Que su corazón se abra ampliamente a acoger a los niños que nacerán de su amor.

 

San José, padre adoptivo de Jesús en Belén, enséñanos a defender la vida humana desde la concepción. Te confiamos a todos los seres que han sido asesinados en el seno de sus madres, la angustia de las mamás, la inconsciencia trágica de quienes han practicado un aborto.

 

Tú que has protegido a Jesús de la masacre de los Santos Inocentes, haz que nosotros y nuestras autoridades seamos protectores de la vida humana. Protege a los huérfanos y a los niños ante los comportamientos violentos y torcidos de los adultos.

 

San José, Patrono de la buena muerte, haz que nos dispongamos a encontrar con toda tranquilidad al Señor el día que nos llame a dejar esta tierra. Libera a nuestra sociedad de la tentación mortífera de practicar o promover la eutanasia y el suicidio.

 

San José, guardián de la Sagrada Familia, te presentamos a cada una de nuestras familias. Te imploramos, por el ejemplo de tu valentía y de tu docilidad al Espíritu Santo, que asumamos con fidelidad y sabiduría las responsabilidades educativas y familiares que se les has confiado.

 

Te pedimos que podamos enseñar la fe a nuestros niños comenzando por nuestra manera de vivir. Por la oración de San José, Señor, bendice a todas las familias de la tierra, bendice a todas las comunidades, bendice y protege a nuestro país.

 

San José, en el tiempo de la prueba, recordamos que tú encontraste al Niño Jesús tras varios días de haberlo buscado angustiosamente. A la hora de la duda y en medio del desaliento, ven en nuestro auxilio para buscar a Cristo sin cesar y encontrarlo.

 

Confiamos a tu intercesión la situación de los cristianos perseguidos, en particular los de Medio Oriente, protégelos de todas las formas de terrorismo, la violencia y la guerra civil en Siria.

 

San José, servidor prudente de Jesús y María en las rutas del éxodo, haz que seamos cercanos a los excluidos, a los errantes, a los extranjeros. Ayúdanos a comprender que el amor no tiene fronteras y que cada uno de nosotros es responsable de nuestros hermanos y hermanas.

 

San José, humilde artesano de Galilea, te confiamos nuestra profesión, con la cual y para la cual trabajamos, también te confiamos a los que no tienen empleo ni recursos.

 

Enséñanos a santificarnos y a santificar al Señor mediante nuestro trabajo. Ayúdanos a compartir sus frutos. Y a ti que cubriste las necesidades materiales de la Sagrada Familia, ponemos bajo tu mirada la vida temporal de nuestras familias, de nuestras comunidades y de nuestras diócesis.

 

San José, doctor del silencio en el seguimiento de Jesús, te presentamos la vitalidad misionera de nuestra Iglesia, de nuestras parroquias, de nuestras familias, de nuestras comunidades.

 

Te suplicamos fervientemente que hagas surgir una nueva generación de testigos del Evangelio. Por tu oración, suscita vocaciones sacerdotales y religiosas.

 

Sostén la fidelidad de las personas que se han consagrado mediante los consejos evangélicos así como el compromiso misionero de las familias en el corazón de nuestro mundo.

 

San José, en este día, te consagramos a la Iglesia, nuestras familias y nuestras comunidades, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

Amén.

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8 datos que tal vez no sabías sobre San José

 

La Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María y Patrono de la Iglesia Universal, se celebra el jueves 19 de marzo, un día de gran alegría para los fieles católicos de todo el mundo. 

“En los Evangelios, San José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario”, dijo el Papa Francisco sobre San José al comenzar su pontificado en el año 2013.

 

A continuación te presentamos 8 datos que quizá no conocías sobre San José:

 

1.- No hay palabras de San José en las Sagradas Escrituras

Él protegió a la Inmaculada Madre de Dios y ayudó a criar al Señor del Universo. Sin embargo, no hay ninguna cita de él en los Evangelios. Más bien, fue un silencioso y humilde servidor de Dios que desempeñó su rol cabalmente.

 

2.- San José es muy poco mencionado en el Nuevo Testamento

Se menciona a San José en Mateo, Lucas, una vez en Juan (alguien llama a Jesús “el hijo de José”) y eso es todo. Él no es mencionado en Marcos o en el resto del Nuevo Testamento.

 

3.- Su salida de la historia de los Evangelios no es explicada en la Biblia

Es una figura importante en los relatos de la Natividad del Señor en Mateo y Lucas, y es incluido en los pasajes que relatan el momento en que Jesús se perdió a los 12 años y fue encontrado en el templo. Pero eso es lo último que oímos de él.

María aparece varias veces durante el ministerio de Jesús, pero José se fue sin dejar rastro. Entonces, ¿qué le sucedió? Varias tradiciones explican esta diferencia diciendo que José murió alrededor del cumpleaños número 20 de Jesús.

 

4.- ¿San José era viudo y anciano?

La Escritura no nos dice la edad de San José cuando se casó con María o sobre su vida anterior. Sin embargo, por mucho tiempo se le representó como un hombre de edad avanzada, aparentemente basándose en un texto del llamado protoevangelio de Santiago, un evangelio apócrifo del que se desprende que San José habría estado casado anteriormente, tuvo hijos de ese matrimonio y quedó viudo.

Según esa tradición, San José sabía que María había hecho el voto de virginidad y fue elegido para casarse con ella para protegerla, debido a que era anciano y no estaría interesado en tener una nueva familia. Esta idea fue rebatida a lo largo de la historia por grandes santos como San Agustín.

 

5.- La veneración a San José se remonta al menos al siglo IX

Uno de los primeros títulos que utilizaron para honrarlo fue “nutritor Domini”, que significa “guardián del Señor”.

 

6.- San José tiene dos fiestas

La solemnidad de San José es el 19 de marzo y la fiesta de San José obrero (Día Internacional del trabajo) es el 1 de mayo. También está incluido en la Fiesta de la Sagrada Familia (30 de diciembre) y sin duda forma parte de la historia de la Navidad.

 

7.- San José tiene múltiples patronazgos

Es el patrón de la Iglesia Universal, la buena muerte, las familias, los padres, las mujeres embarazadas, viajeros, inmigrantes, artesanos, ingenieros y trabajadores. Es también el patrón de las Américas, Canadá, China, Croacia, México, Corea, Austria, Bélgica, Perú, Filipinas y Vietnam.

 

8.- El estudio teológico del santo originó la ‘Josefología’

Entre las subdisciplinas de la teología, son conocidas la cristología y mariología; pero, ¿sabías que también existe la Josefología?

San José ha sido una figura de interés teológico durante siglos. Sin embargo, a partir del siglo XX algunas personas empezaron a recoger opiniones de la Iglesia acerca de él y lo convirtieron en una subdisciplina.

En la década de 1950, se abrieron tres centros dedicados al estudio de San José: en España, Italia y Canadá.

 

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JOSÉ  VALIENTISIMO  RUEGA  POR  NOSOTROS

San José no deseaba más que las cosas del cielo. Vivió enteramente por amor a Jesucristo y, después de María, es el discípulo más fiel de Jesús. San José es el padre de Jesús, pero también es su discípulo. Se necesita valor para ser un fiel discípulo de Jesús. Muchos están dispuestos a seguir a Jesús cuando la situación es agradable, pero no muchos están dispuestos a seguirlos cuando la situación es difícil y llena de tristezas. San José fue siempre fiel, siempre valiente.

En diferentes traducciones de la Letanía de San José, el título “Valientísimo” a veces se interpreta como “el más intrépido” o “el más fuerte.” En esencia, las tres expresiones significan lo mismo: San José era valiente y de gran coraje. No tenía ningún otro miedo que el de ofender a Dios, y obró con extraordinaria fortaleza para proteger a Jesús y a María. La fortaleza es una virtud cardinal que sostiene firmemente la voluntad de la persona y la ayuda a resolver decididamente hacer la voluntad de Dios, incluso en medio de un gran sufrimiento.

 

SAN JOSÉ ES UN HOMBRE VALIENTE.

La palabra valiente proviene del latín valens que significa fuerte, robusto, que no tiene miedo. Ser valiente es amar más el bien que temer el mal y el sufrimiento. Un hombre valiente es decidido, audaz, y luchador en medio de las pruebas. Nadie puede negar que San José tenía estas virtudes. San José tuvo que ser valiente para llevar a su familia a territorio enemigo (Egipto). Sabía que quizás tendría que defender a su esposa e Hijo contra los asaltos físicos y estaba dispuesto a hacerlo. Ningún hombre fácil de intimidar se habría embarcado en un viaje de tal envergadura; a San José no lo intimidaba nadie.

 

SAN JOSÉ TE AYUDARA A SER VALIENTE.

Hay que ser valiente para ser santo.

Si imitas a San José, no dudaras en entrar a territorio enemigo o sufrir en el combate espiritual. A Egipto se le conocía como ser tierra de ladrones, rituales paganos, ídolos y hechiceros. San José no le tuvo miedo a ningún hombre porque Dios estaba con él. ¡Tu padre espiritual es un hombre que arde de amor a Dios! “ Si Dios está con nosotros, ¿Quién contra nosotros?” (Romanos 8, 31).

 

SAN JOSÉ HARA QUE CREZCA EN TI LA VIRTUD DE LA FORTALEZA.

¿Recuerdas el pasaje de la Escritura en el que Jesús se acerca a sus discípulos caminando sobre el agua? Los discípulos estaban aterrados y Jesús tuvo que calmar sus espíritus diciendo: “Tranquilícense, soy yo; no teman.” (Mateo 14, 27) ¿De qué tienes miedo? ¿De perder tu trabajo? ¿De sacrificar tu buen nombre y los honores mundanos? San José sacrificó todo por amor a Jesús y a María. Tu padre espiritual fue un hombre pobre sin ningún valor para el mundo, sin embargo, los demonios y los hechiceros de Egipto estaban aterrorizados por el valiente corazón de San José.

Jesús mismo aprendió a ser valiente por el ejemplo que le dio San José. Jesús fue testigo de la valentía de su padre en Egipto, Nazaret, Jerusalén y muchos otros lugares por los que viajaron juntos. San José le dio a su Hijo un ejemplo de amor, valentía, fortaleza y fuerza varoniles. Con San José como su padre espiritual, tú tampoco tendrás nada que temer. Nuestro Señor mismo, justo antes de su sufrimiento y muerte, instruyo a sus discípulos para que actúen con valentía varonil, diciéndoles:

 

¨En el mundo tendrán que sufrir, pero tengan valor, yo he venido al mundo” (Juan 16, 33). Dirige tu rostro hacia la Jerusalén celestial ¡y jamás mires hacia atrás!

 

Oh José, padre virginal de Jesús, purísimo esposo de la Virgen María, ruega por nosotros diariamente al Hijo de Dios para que, armados con las herramientas de su gracia, podamos luchar en esta vida como debemos, y a la hora de la muerte seamos coronados por Él.

 

REPORTE DEL CONFERENCISTA SC ROGER VELASQUEZ
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Devoción de 30 días a San José

 

Esta es la oración que debemos rezar durante los 30 días previos a la consagración a San José.

También se puede meditar en cualquier momento del año y por cualquier intención.

¡Bendito y glorioso San José, padre amable y amoroso y servicial amigo de todos en el dolor! Eres el buen padre y protector de los huérfanos, el defensor de los indefensos, el patrón de los tristes y necesitados. Mira mi petición con buenos ojos. Mis pecados han provocado la justa indignación de Dios hacia mí, y por lo tanto, estoy rodeado de infelicidad. Acudo a Ti, amado Guardián de la Familia de Nazaret, para pedir tu ayuda y protección.

 

  1.  Escucha, entonces, te lo ruego, con solicitud paterna, a mi sincera oración, y obtén los favores que te pido.
  2.  Te lo pido por la infinita misericordia del Hijo Eterno de Dios, que le llevó a tomar nuestra naturaleza y nacer en este mundo de dolor.
  3.  Te lo pido por el cansancio y sufrimiento que padecieron cuando no encontraste refugio en la posada de Belén para la Santísima Virgen, ni una casa en la que el Hijo de Dios pudiera nacer. Entonces, al haber sido rechazados por todas partes tuviste que permitir que la Reina de los Cielos diera a luz al Redentor del mundo en una cueva.
  4.  Te lo pido por esa dolorosa tortura que sentiste ante la profecía del Santo Simeón, en la que declaró que el Niño Jesús y Su Santa Madre serían las futuras víctimas de nuestros pecados y de su gran amor por nosotros.
  5.  Te lo pido a través de tu dolor y sufrimiento de alma cuando el ángel te declara que la vida del niño Jesús estaba en peligro y era perseguido por sus enemigos. Tuviste que huir a Egipto con Él y con Su Madre Santísima de ese malvado plan. Te lo pido por todos los sufrimientos del cansancio, y los trabajos de ese largo y peligroso viaje.
  6.  Te lo pido por todo tu cuidado para proteger al Sagrado Niño y a su Madre Inmaculada durante su segundo viaje, cuando se les ordenó volver a su propio país. Te lo pido por Su vida de paz en Nazaret, donde vivieron muchas alegrías y tristezas.
  7.  ¡Te lo pido por tu gran angustia cuando el adorable Niño se perdió y Tú y Su Madre lo buscaron durante tres días. Te lo pido por su alegría al encontrar lo en el Templo, y por la tranquilidad que encontraste en Nazaret, mientras viviste en la compañía del Niño Jesús. Te lo pido por la maravillosa sumisión que Él mostró en obediencia a ti.
  8.  Te lo pido por el amor perfecto y la conformidad que mostraste en aceptar la orden Divina de dejar esta vida y la compañía de Jesús y de María. Te lo pido por la alegría que llenó tu alma, cuando el Redentor del mundo, triunfante sobre la muerte y muerte y el infierno, entró en posesión de Su Reino, y te condujo a él con honores especiales.
  9.  Te lo pido a través de la gloriosa Asunción de María, y a través de esa interminable felicidad que tienes con Ella en la presencia de Dios.
  10.  Oh buen padre! Te ruego por todos tus sufrimientos, tristezas y alegrías, que me escuches y obtengas lo que te pido.

 

 (Hacer aquí su petición personal o la siguiente oración en caso que quiera consagrar a su familia)

 

Te pedimos querido San José que bendigas nuestro hogar y nuestra familia de una manera especial y que pongas el anillo del Cielo alrededor de ambos esposos para renovar y bendecir nuestro matrimonio.

 

Querido San José, concédeme la gracia de vivir cada día de mi vida la consagración a Ti que estoy por realizar. Concede a todos aquellos que han solicitado mi oración todo lo que sea útil en el plan de Dios. Por último, mi querido patrono y padre, estáte conmigo y con todos los que son muy queridos para mí en nuestros últimos momentos para que cantemos eternamente las alabanzas a Jesús, María y José.

2021 – Año de San José

El Papa Francisco convoca a un «Año de San José» Con la Carta apostólica Patris corde (Con corazón de padre), el Pontífice recuerda el 150 aniversario de la declaración de san José como Patrono de la Iglesia Universal y, con motivo de esta ocasión, a partir de hoy y hasta el 8 de diciembre de 2021 se celebrará un año dedicado especialmente a él. Oración a San José “enséñanos” Enséñanos, José, cómo se es no protagonista, cómo se trabaja sin exhibirse, cómo se avanza sin pisotear, cómo se colabora sin manejar, cómo se ama sin reclamar. Dinos cómo se vive siendo número dos… o tres, cómo se hacen cosas formidables desde un segundo puesto. Dinos cómo la inmensa mayoría de nosotros tenemos que ocupar estos lugares. Los segundos lugares, en los que está nuestra verdadera y oculta grandeza. Dinos cómo se vive con elegancia siendo no importante. Convéncenos de que se puede y debe ser útil, fiel, efectivo, hasta héroe, siendo “no importante”. Explícanos cómo se es grande sin exhibirse, cómo se lucha sin aplausos, cómo se avanza sin publicidad, cómo se persevera y se muere sin que nos hagan estatuas u homenajes. Cómo se hace para ser útil, positivo, generoso sin necesidad de ser “importante” y todavía más difícil, cómo se hace para darlo todo, sin ser protagonista, y a pesar de ello, sentir por dentro una paz, una felicidad, un gozo profundos. ¡Enséñanos, José!

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Reflexiones de San José  (1)

San José en la Biblia –  El Papa Francisco nos dice:

“Con corazón de padre (Patris corde): así José amó a Jesús, llamado en los cuatro Evangelios «el hijo de José». Los dos evangelistas que evidenciaron su figura, Mateo y Lucas, refieren poco, pero lo suficiente para entender qué tipo de padre fuese y la misión que la Providencia le confió.

Sabemos que fue un humilde carpintero (cf. Mt 13,55), desposado con María (cf. Mt 1,18; Lc 1,27); un «hombre justo» (Mt 1,19), siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios manifestada en su ley (cf. Lc 2,22.27.39) y a través de los cuatro sueños que tuvo (cf. Mt 1,20; 2,13.19.22). Después de un largo y duro viaje de Nazaret a Belén, vio nacer al Mesías en un pesebre, porque en otro sitio «no había lugar para ellos» (Lc 2,7). Fue testigo de la adoración de los pastores (cf. Lc 2,8-20) y de los Magos (cf. Mt 2,1-12), que representaban respectivamente el pueblo de Israel y los pueblos paganos.

Tuvo la valentía de asumir la paternidad legal de Jesús, a quien dio el nombre que le reveló el ángel: «Tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,21). Como se sabe, en los pueblos antiguos poner un nombre a una persona o a una cosa significaba adquirir la pertenencia, como hizo Adán en el relato del Génesis (cf. 2,19-20).” Carta Apostólica Patris Corde del Santo Padre Francisco.

San José, ruega por nosotros y por la construcción de nuestra capilla de Adoración dedicada a ti.

Reflexiones de San José  (2)

San José en la Biblia –  El Papa Francisco continúa diciendo:

“En el templo, cuarenta días después del nacimiento, José, junto a la madre, presentó el Niño al Señor y escuchó sorprendido la profecía que Simeón pronunció sobre Jesús y María (cf. Lc 2,22-35). Para proteger a Jesús de Herodes, permaneció en Egipto como extranjero (cf. Mt 2,13-18). De regreso en su tierra, vivió de manera oculta en el pequeño y desconocido pueblo de Nazaret, en Galilea —de donde, se decía: “No sale ningún profeta” y “no puede salir nada bueno” (cf. Jn 7,52; 1,46)—, lejos de Belén, su ciudad de origen, y de Jerusalén, donde estaba el templo. Cuando, durante una peregrinación a Jerusalén, perdieron a Jesús, que tenía doce años, él y María lo buscaron angustiados y lo encontraron en el templo mientras discutía con los doctores de la ley (cf. Lc 2,41-50).

Después de María, Madre de Dios, ningún santo ocupa tanto espacio en el Magisterio pontificio como José, su esposo. Mis predecesores han profundizado en el mensaje contenido en los pocos datos transmitidos por los Evangelios para destacar su papel central en la historia de la salvación: el beato Pío IX lo declaró «Patrono de la Iglesia Católica»[2], el venerable Pío XII lo presentó como “Patrono de los trabajadores” y san Juan Pablo II como «Custodio del Redentor». El pueblo lo invoca como «Patrono de la buena muerte».”  Carta Apostólica Patris Corde del Santo Padre Francisco.

San José, ruega por nosotros y por la construcción de nuestra capilla de Adoración dedicada a ti.

Reflexiones de San José (3)

En este año de San José,

¿Por qué consagrarnos a San José? 

Estamos viviendo tiempos extraordinarios, en donde la familia está constantemen­te siendo atacada; donde los hijos de Dios están decidiendo no casarse y recibir la bendición de Dios, prefiriendo convivir de una manera “más fácil” y no compro­meterse ante ÉL; donde las mujeres están decidiendo abortar; donde en el seno del Congreso de nuestros países se pretende decidir cuándo comienza la vida de un bebé; donde los jóvenes están siendo fuertemente atacados y donde la unión civil es considerada matrimonio; tiempos de crisis mundial por la Pandemia. Por todo esto que estamos viviendo, nos llama Dios a consagrarnos al Casto Corazón de San José.

Es la misma Iglesia, quien ha nombrado a José como el Guardián de la Iglesia, la fe y la familia. No ha habido quizá otro momento en que la presencia del Padre Putativo de nuestro Señor Jesucristo haya sido tan necesaria, para invocar su intercesión den­tro de nuestros matrimonios, nuestras familias y nuestros hogares. A medida que la impureza se convierte en el desmoronamiento de nuestras socie­dades, es el Casto Corazón de San José al que recurrimos, invocando a San José para la pureza de nuestros matrimonios y de nuestros hijos. En un mundo que está encaminado a la perversión y que ha perdido su sentido de moral, es el Padre Puta­tivo de Cristo a quien Dios nos envía en estos tiempos. Cuando nos consagramos a Su Casto Corazón, imploramos a San José que proteja y acoja a cada familia y cada hogar que ha reconocido la necesidad de este gran don para el mundo: San José. 

 

Del 18 de Febrero al 18 de Marzo, nuestra comunidad de Príncipe de Paz se preparará para la Consagración al Casto Corazón de San José, haciendo la Devoción de los 30 días.

Te invitamos a hacerla.

 

Al consagrarnos a San José le suplicamos su intercesión y protección para nosotros y para nuestra familia. Le pedimos que, así como cuidó y protegió la familia de Be­lén, así lo haga con la nuestra. Le pedimos que sea nuestra guía en el camino de la Salvación.

 

San José, ruega por nosotros y por la construcción de nuestra capilla de Adoración dedicada en tu nombre.

 Reflexiones de San José (4)

Patronazgo de San José –
SS el Papa Francisco nos dice en Patris Corde:
“Mis predecesores han profundizado en el mensaje contenido en los pocos datos transmitidos por los Evangelios para destacar su papel central en la historia de la salvación:

el beato Pío IX lo declaró «Patrono de la Iglesia Católica», el venerable Pío XII lo presentó como “Patrono de los trabajadores” y San Juan Pablo II como «Custodio del Redentor». El pueblo lo invoca como «Patrono de la buena muerte»”.

 

La Iglesia Católica lo ha decla­rado también Protector contra la Duda y el Papa Benedicto XV lo declaró además Patrono contra el Comunismo y la Relajación Moral. Así mismo, el pueblo invoca a San José como “Terror de los demonios”. 

 

¿Cuáles son los motivos para confiarle a San José el ser Patrono de la Iglesia? León XIII los expone así: “Las razones por las que el bienaventurado José debe ser considerado especial Patrono de la Iglesia, y por las que, a su vez, la Iglesia espera muchísimo de su tutela y patrocinio, nacen princi­palmente del hecho de que él es el esposo de María y padre putativo de Jesús (…). José, en su momento, fue el custodio legítimo y natural, cabeza y defensor de la Sagrada Familia (…). Es, por tanto, conveniente y sumamente digno del bienaventurado José que, lo mismo que entonces solía tutelar santamente en todo momento a la familia de Nazaret, así proteja ahora y defienda con su celeste patrocinio a la Iglesia de Cristo”. (Quamquam Pluries,3)

<<Este patrocinio debe ser invocado y todavía es necesario a la Iglesia no sólo como defensa contra los peligros que surgen, sino también y sobre todo como aliento en su renovado empeño de evangelización en el mundo. Que San José sea para todos un maestro singular en el servir a la misión salvífica de Cristo, tarea que en la Iglesia compete a todos y a cada uno: a los esposos y a los padres, a quienes viven del trabajo de sus manos o de cualquier otro trabajo, a las personas llamadas a la vida contemplativa, así como a las llamadas al apostolado (…) Que san José obtenga para la Iglesia y para el mundo, así como para cada uno de nosotros, la bendición del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo>>. (Redemptoris Custos,32. SJPII)
 

San José, ruega por nosotros y por la construcción de nuestra capilla de Adoración dedicada en tu nombre.